Este viernes hicimos relámpagos rellenos de vegetal
domingo, 16 de agosto de 2015
jueves, 6 de agosto de 2015
Cuento del mes
Os publicamos el cuento del mes de agosto. A ver si os gusta.
LA NIÑA QUE NO CONOCÍA EL MIEDO
Luci era una niña a la que le
gustaban mucho las aventuras e investigar nuevos lugares. No tenía miedo de
subirse a los árboles para ver de cerca a los pájaros en sus nidos ni de
adentrarse en las cuevas con afán de encontrar sitios desconocidos o algún tesoro
por descubrir. Su madre le decía:
—Luci, parece que no conoces el
miedo. Cualquier día te va a ocurrir algo. Ten más cuidado.
Pero Luci no conseguía entender las
palabras de su madre, porque para ella todo era emocionante y no se podía
imaginar qué cosas malas le podían pasar.
Un día pensó:
—¿Cómo será el miedo? Me encantaría
conocerlo.
Pinchó en internet y puso: “miedo”.
Navegó por la red hasta que consiguió averiguar que según una leyenda, el miedo
era un ser que vivía en un bosque llamado “el bosque terrorífico” y que nadie
había visitado desde hacía muuuchos años. Además, por suerte, según el GPS, no
estaba muy lejos de su casa. Cogió la mochila con unas cuantas provisiones y un
saco de dormir y se fue en busca del miedo.
Caminó todo el día hasta llegar al
bosque donde había un gran cartel que decía: “Bosque terrorífico. No pasar, da
muucho miedo”. Sin pensarlo dos veces se adentró en él. Los árboles no tenían
hojas, los trocos estaban retorcidos y tenían bultos como verrugas. Ya estaba
anocheciendo y decidió abrir su saco y meterse a dormir debajo de uno de esos
horribles árboles para seguir la búsqueda al día
siguiente.
Pero cuando estaba a punto de meterse
en el saco escuchó una lechuza: uh, uh… Y vio unos ojos que le miraban
fijamente. Luci en vez de asustarse le iluminó con su linterna y la lechuza le
habló:
—¿Pero niña qué haces? ¿No te asusta
mi presencia?
Luci le contestó:
—¿Asustarme? ¿Por qué? Tienes cara de
buena.
—¿Qué haces aquí en el bosque? ¿A dónde vas?
— Estoy buscando al miedo, me haría
mucha ilusión conocerlo.-
—¡Pero estás loca! ¿No
sabes que el miedo es terrorífico y que nadie lo ha visto desde hace muuuchos
años?
—Sí, pero eso no impide que lo pueda
conocer. ¿Seguirá viviendo en el bosque?
—Creo que sí, a veces
me ha parecido ver humo de una chimenea. Dicen que come niñas asadas. Ja, ja.
—Eres tonta, seguro que no es verdad.
Pues mañana emprenderé de nuevo el camino.
—Bueno, pues que tengas suerte, niña
—¿Me podrías acompañar allí?
—¿Acompañarte? Bueno, acompañarte sí,
pero no voy a entrar a ese lugar, me da muuucho miedo.
—Bueno vale, mañana, en cuanto
amanezca nos pondremos en camino.
A la mañana siguiente, la lechuza y
Luci emprendieron la marcha por el bosque hasta llegar a una casa terrorífica.
El tejado estaba medio derruido y todo lleno de telarañas. La lechuza se
despidió y Luci se acercó a la puerta. Tocó: pon, pon.
De pronto se
abrió la puerta con un terrorífico chirrido. Luci entró despacio preguntando
—¿Hay alguien? Pero no se oía nada. Volvió a
preguntar:
—Buenos días
¿vive aquí el miedo?
Entonces se
oyó una voz muy grave que decía:
—¿Quién anda
ahí?
—Hola, soy
Luci, he venido a conocerte. Déjate ver y podremos hablar mejor.
Se abrió una puerta y salió un duende
con un gorrito rojo y pantuflas de colores. La voz cambió el tono y se hizo más
aguda y agradable:
—¿Conocerme? Nadie ha venido aquí
desde hace muuuchos años. Has sido muy atrevida acercándote hasta aquí.
Luci le
dijo:
—¡Pero si no
eres tan terrorífico, incluso hasta tienes cara de bueno! ¿Quieres que seamos
amigos?
—¿Amigos? Hace
muuchos años que a la gente le doy miedo y en cuanto me sienten salen
corriendo. Nunca he tenido amigos. ¿Cómo se hace un amigo?
—Pues
podemos jugar juntos y compartir aventuras. Yo podré venir a verte de vez en
cuando y así pasaremos la tarde juntos.
—Vale, ¿y
podré ir yo también a verte?
—Vale y te
presentaré a mis amigos.
—¡Pero se
irán corriendo!
—No te preocupes,
yo les explicaré que cuando sientan miedo es que eres tú que vienes a verles
para hacerte amigo suyo.
—Vale.
Y desde entonces Luci y el miedo
fueron muy buenos amigos y consiguieron que muchos más niños también se
hicieran amigos del miedo.
FIN
Patatas en puré
Segumos manteniendo las clases de cocina durante el verano. Ayer estuvimos cogiendo agilidad en pelar patatas que después hicimos en puré.
Luego hicimos pastas Juanita. Una receta con pasas muy rica.
Luego hicimos pastas Juanita. Una receta con pasas muy rica.
miércoles, 22 de julio de 2015
Crema de calabacín y leche frita
Hoy en clase de cocina Maite nos ha enseñado a hacer crema de calabacín y leche frita.
¡¡Bueniiisimo!!
¡¡Bueniiisimo!!
jueves, 16 de julio de 2015
Cuento del mes
Os publicamos el cuento del mes de julio para que disfrutéis de él.
LA PIEDRA DEL PERDÓN
Erase una
vez, un país donde la gente vivía feliz. Los vecinos eran amables y reinaba la
paz y la alegría. Hasta que un día una malvada bruja, envidiosa de que los
vecinos vivieran contentos, les echó un maleficio. Una noche, cuando todos
estaban durmiendo, hizo entrar en un profundo sueño a los guardianes del
castillo, accedió hasta la sala de la torre y les robó una de las piezas más
valiosas del tesoro real; la piedra del “perdón”. Una piedra preciosa, color verde malaquita que
relucía con fuerza cuando se iluminaba por los rayos del sol.
Los
guardianes cuando se despertaron no se percataron del robo de la bruja, y la
vida siguió igual en el país. Hasta que un día de primavera, la hija del rey,
salió del castillo con intención de dar un paseo. Atraída por la belleza de las
flores se despistó del camino y se adentró en el interior del bosque. Allí se
puso a contemplar las ardillas y los saltamontes olvidándose de la hora de vuelta. Y se le hizo de noche.
El rey
angustiado de la falta de la princesa envió a la guardia real a buscarla.
Recorrieron todo el bosque y por fin la encontraron temblando de miedo en un
rincón.
Al llegar al
castillo, la princesa fue corriendo a disculparse a su padre, pero en vez de pronunciar
la palabra mágica: “perdón”. Sólo le salían justificaciones y escusas. Enfadada,
le dijo a su padre: — si no estuviera encerrada en el castillo todo el día y me
dieras más libertad no me hubiera escapado.
El rey se
disgustó con las palabras de su hija y en vez de moverle a compasión se enfadó
y le castigó sin salir de su habitación durante un mes.
Esto no fue
todo. Una de las aldeanas del país llegó al mercado con sus productos de la
huerta para venderlos. Un vecino fue a comprarle una calabaza. Y cuando le
tocaba su turno se le olvidó pagar y la mujer pensó que quería robarle: — ¡Eh,
ladrón esa calabaza es mía!
El hombre
fue a disculparse, pero le salió: — ¡Pues menuda birria de calabazas que tiene
usted, ya no la quiero ni aunque me la regale!
Entonces se
empezó a armar un gran revuelo en el mercado, la gente comenzó a discutir e
insultarse.
Pero Fabián,
un joven caballero muy listo, presenciando la escena, pensó que algo raro
estaba pasando. Esa conducta entre los habitantes del país no era corriente y
aunque intentó apaciguar a los aldeanos, tuvo que salir de allí casi magullado.
Fue al
castillo y preguntó por el rey, le dijeron que estaba muy disgustado con su
hija y que no recibía visitas. Entonces Fabián, desconcertado, se marchó a
buscar al mago del bosque.
Llegó a la
casa del mago, enterado de los acontecimientos le abrió la puerta enseguida. Le
explicó que lo que había sucedido era obra de la bruja. Y que sólo un caballero
valiente y humilde podría recuperar la joya más preciada del reino. Fabián
accedió a ir a rescatar la piedra pero reconociéndose débil para tan gran
hazaña, le pidió ayuda.
El mago le
dio la capa del bien y la pócima de la verdad. Dos armas para vencer a la
bruja. Y le dijo:
-
No
tengas miedo, el bien, siempre triunfa.
Fabián cabalgó
y cabalgó en busca de la bruja hasta llegar al bosque encantado. Cansado y
hambriento del camino se sentó a la sombra de un árbol. Apareció una ninfa del
bosque que le invitó a entrar a su casa para descansar y beber un poco de agua.
Fabián accedió a entrar y reponer un poco de fuerzas antes de enfrentarse a la
bruja.
La ninfa le
ofreció sentarse en un cómodo sillón y le invitó a una suculenta comida, pero
Fabián le dijo que sólo tomaría un poco de agua y un poco de pan, le esperaba
una dura tarea y no quería que una pesada digestión se la dificultara.
La ninfa le
trajo el agua y el pan y se sentó a su lado a charlar amablemente con él: — ¿Qué
tarea te trae por aquí?, caballero. ¿No tendrás intención de enfrentarte a la
bruja del bosque?
-
Pues
sí, nos ha robado una joya muy preciada en nuestro país y he venido a
recuperarla.
-
Sólo
los valientes son capaces de enfrentarse a tan vil ser. La bruja es muy astuta
y no se dejará vencer por cualquiera ¿tú te sientes tan valiente como para
vencerle? Es un ser muy malvado y poderoso.
-
Sí,
ya lo sé. La verdad es que no me considero tan valiente. Es más, ahora mismo
estoy aterrado de miedo y saldría corriendo. Pero he visto las consecuencias
que han llegado a mi país y no estoy dispuesto a dejar que el mal nos quite la
felicidad que teníamos.
-
Y
de dónde vas a sacar la fuerza para enfrentarte a la bruja. ¿Alguna vez la has
visto, no deja títere con cabeza? Su poder es maligno.
-
Sí,
ya lo sé, pero yo tengo el poder de la verdad y del bien, más poderosos que
cualquier arma.
-
Veo
que eres un caballero valiente. Me has demostrado que estás preparado para
enfrentarte a la bruja. Si quieres te puedo indicar el camino hasta el castillo
de la bruja. Hay un atajo por el que llegarás antes y salvarás el lago negro.
Un lago encantado lleno de criaturas malignas que te podrían hacer daño.
La ninfa guió a Fabián hasta la
puerta del castillo de la bruja y se despidió: — Que la suerte te acompañe.
A las
puertas del castillo apareció la malvada bruja. Tenía verrugas en la cara, un
sombrero negro y una escoba en la mano. Con maléfica voz le dijo:
-
Oh,
ingenuo caballero, vienes a mí desarmado. ¿Piensas que me vas a vencer?
-
Sí.
Soy Fabián y vengo a recuperar la piedra del “perdón” que nos has robado. No te
venceré con la fuerza, pues soy más débil que tú. Pero el poder del bien y la
verdad me acompañan y son más fuertes que tu maldad. Dime dónde la tienes
escondida.
La bruja
comenzó a reírse muy furiosa, agitó su escoba y se transformó en un inmenso
dragón. Fabián temblando de miedo se escondió detrás de una piedra evadiendo
las llamas que echaba el dragón por la boca. El dragón desconcertado comenzó a
buscarle dando vueltas sobre sí mismo y Fabián aprovechó para subirse a un
árbol muy grande que había y cuando pasó por debajo de él el dragón, sacó la
pócima de la verdad y lo roció cayéndole el líquido mágico por la cabeza. De
pronto el dragón comenzó a hacerse pequeño y cuando ya tenía el tamaño de un
lagarto. Fabián se bajó del árbol y le pisó la cola sin dejarle escapar:
—
Ahora
me vas a decir dónde tienes escondida la piedra del perdón o te pisaré.
La bruja,
entre sollozos le dijo que lo había escondido en las mazmorras de su castillo,
pero que la tenía dentro de una urna indestructible para que no pudiera
ejecutar su efecto sobre la gente. Y volvió a reírse de maldad.
Fabián tuvo
compasión de la buja y le dejó escapar. Salió corriendo a las mazmorras del
castillo donde encontró la piedra dentro de una urna de cristal. Intentó romper
la urna con una barra que encontró allí pero era imposible. Miró a su alrededor
y vio en medio de la oscuridad de las mazmorras una pequeña ventana por donde
entraba un rayo de sol. Con todas sus fuerzas arrastró la urna hasta colocarla
donde le alcanzaba el sol, y la piedra del perdón comenzó a brillar. El cristal
que la protegía empezó a quebrarse hasta que por fin explotó. Fabián agarró la
piedra y se la metió en el zurrón. En la puerta del castillo volvió a aparecer
la bruja que se le había pasado el efecto de la pócima y agarró su escoba con
intención de entorpecer el paso de Fabián. Este se quitó la capa y se la echó
por encima a la bruja. La capa del bien quemaba a la bruja y aunque se revolvía
sobre sí misma no conseguía despegársela. Ésta salió corriendo hacia el lago
negro donde se zambulló. Dándose por vencida se quedó a vivir con los malignos
seres del lago negro y no volvió a molestar a sus vecinos que recuperaron la
paz y la alegría en todo el país.
FIN
Pastel vegetal y rocas Loizaga
Ayer en clase de cocina hicimos un pastel vegetal muy apropiado para el verano y unas rocas de chocolate muy sabrosas.
viernes, 10 de julio de 2015
Buñuelos de crema
Hoy en clase de repostería hemos hecho unos ricos buñuelos rellenos de crema. ¡para chuparse los dedos!
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